jueves, 31 de mayo de 2007
Ganas de veganza corren por mi cuerpo
Los chicos siguen destrozados tras la pérdida de Gas. Los continuos silencios se hacen casi insoportables y las caras siguen tan compungidas como el primer día. El grupo no es el mismo desde aquel fatídico encuentro de Gas con la muerte. Fue la única persona en la que pude confiar y la verdad es que casi derramo una lágrima el día de su entierro. Pero hace tiempo juré que nunca volvería a llorar por nadie, no merece la pena. Desde su muerte me siento todavía aún más insegura y aunque nadie conoce donde vivo en realidad, no consigo dormir bien. Las pesadillas se repiten todas las noches y cada día me recuerdo a mi misma que su muerte podría haber sido por mi culpa, por haberle confesado quien soy, le puse en peligro, estoy segura.
Después de varias cervezas de algas en el estómago escuchamos ruidos de moto justo enfrente del bar. Pasados unos instantes un hombre de unos 40 años aproximadamente entra por la puerta. A primera vista su cara no me resultaba familiar y vestía con ropas de motero no precisamente baratas. Se acercó al grupo y saludó, mis compañeros le saludaron, algunos con cara de sorpresa. Era Iván Rivera, “Ira”.
Gas me había hablado de el, pero desde hace años este individuo había abandonado el grupo y tengo entendido que se incorporó a una corporación. Para no resultar demasiado fría y siguiendo mi buena educación le dediqué una pequeña reverencia inclinando levemente la cabeza hacia abajo, pero sin perder nunca el contacto visual (nunca se sabe).
El hombre tenía cara de pocos amigos y nos traía noticias poco agradables para el grupo. Me pareció extraño que después de tantos años regresara tan repentinamente al redil, a sabiendas de que ni siquiera había tenido la decencia de acudir al entierro de Gas, muy mal por su parte y muy poco honrado. Al principio sus palabras no eran demasiado claras, pero todo comenzó a tener sentido cuando pasados unos minutos oímos unos ruidos de motos parándose delante del bar, era extraño teniendo en cuenta que nadie acudía con motos, ni siquiera nosotros, básicamente porque no hay prácticamente sitio para aparcar. En ese momento Ira nos dijo que eran el grupo de moteros “Volcanes” que venían a por nosotros y no precisamente a dialogar.
Inmediatamente me levante, me acerqué a la barra y disimuladamente me asomé por la puerta. En efecto, eran una pandilla de moteros con cara de pocos amigos y parecían estar armados. Conseguí escuchar a uno de ellos planificando la entrada en el bar, tenían la intención de hacer un tiroteo en toda regla.
Cuando quise darme cuenta mis compañeros estaban saliendo por la puerta de atrás, obviamente seguí sus pasos y realizamos una retirada expeditiva. “Lobo” ofreció su casa para seguir la conversación con más tranquilidad.
Fuimos todos a pie, de camino a su casa fui realizando mentalmente un pequeño croquis de lo ocurrido, pero no conseguí atar ningún cabo.
Ya a salvo, Ira nos comentó más o menos la situación. Al parecer el accidente de Gas no era tan accidente como parecía, Ira tenía pistas que indicaban un asesinato en toda regla, pero los motivos no son precisamente concisos.
También comentó que las manos que quitaron la vida a Gas era simplemente un(a) secuaz y que había algo mucho más grande detrás. Todo indica que el(la) artífice de su muerte y de todo esto es una persona muy poderosa que pretende eliminarnos a todos. Por un momento llegué a pensar que todo era obra de Yamagata, que me habían descubierto, venían a por mi y no se andan con tonterías, son capaces de eliminarnos a todos aunque hayan inocentes por el medio. Está claro que lo que hice a Yamagata no fue muy honrado, pero mis compañeros no tienen la culpa y no voy a dejar que se coman mi mierda y mis problemas. Tengo que investigar más afondo por mi cuenta y no voy a permitir que les pase nada malo a los chicos, esto no va a quedar así.
Las palabras de Ira fueron muy duras al respecto, pero no me extraña, no es para menos. Hubo algo que Ira comento y no me gustó nada, insinuó que alguno de nosotros estaba o había estado metido tras algún motivo oscuro, o que por lo contrario Gas había estado haciendo cosas poco honradas y ahora nosotros nos estábamos comiendo su mierda. No soy la persona más adecuada para declararme inocente, pero una de las cosas que más odio en este mundo es que me acusen sin pruebas materiales al respecto.
Las insinuaciones acusadoras y sin fundamento de Ira hicieron que comenzara a desconfiar de el por completo. No me gusta la siniestralidad con la que habla y la verdad es que no es una persona que me inspire confianza, teniendo en cuenta que en cualquier momento puede reconocerme, quien sabe hasta que punto está metido en la corporación.
Al cabo de un rato escuchamos golpes que provenían de la puerta de entrada de la casa, tras ella estaba Joe, el tabernero, por así decirlo, del T-100. Es un hombre de confianza que siempre nos ha tratado estupendamente. Estaba muy alterado, nos comentó que un grupo de moteros había asaltado a tiros el bar en nuestra busca. Nos advirtió que conocían el emplazamiento exacto de nuestras casas. En ese preciso instante Mijail calló en la cuenta de que su padre estaba en casa y podría encontrarse en peligro. Por mi parte no me preocupó demasiado que algún motero pandillero incompetente entrase en mi apartamento, la verdad es que se llevaría un par de sorpresitas agradables, ja ja ja.
Inmediatamente cogimos nuestras motos y nos dirigimos por separado su casa. Subida en la moto y con dirección a la casa de Mijail pasé por delante del T-100, vi la moto de Ira tirada en el suelo, se me pasó por la cabeza que los moteros impresentables podrían haber implantado un chip de seguimiento en la moto. No le di demasiada importancia al tema, supongo que Ira es lo suficientemente competente como para darse cuenta el solito.
Aparque la moto en una zona estratégica pero no demasiado lejos del edificio. Al acercarme más al portal vi la moto de Lobo, de Nick, de Mijail, de Corredora y la de Jana, con lo cual deduje que llegaba la última, mucho mejor para mi. Cuando me acerqué al portal vi a Ira hablando por teléfono, observe la puerta del portal, aparentemente había sido forzada. En unos instantes barajé varias posibilidades, por una parte podría subir al piso en el que suponía que estaban el resto de mis compañeros y en el caso de que se encontrasen en peligro eran bastantes para defenderse, pero por otro lado mi instinto me decía que no debía quitarle ojo de encima a Ira, menuda oportunidad. Me parecía muy extraño que se quedase solo en la calle hablando por teléfono y me picaba la curiosidad saber con quien estaba hablando. Así que me quedé escondida entre las sombras.
No conseguí escuchar con claridad la conversación que mantenía Ira con quien diablos estuviera al otro lado del teléfono. Repentinamente vi como Ira se adentraba en el portal del otro lado de la calle, ese suceso me inquietó y asome mi pequeña cabecita al exterior del portal. ¡Mierda! Vi como tres hombres pegados a la pared del edificio avanzaban con dirección al portal en el que estaba yo. Inmediatamente guarde mi cabeza hacia adentro. Tenían pinta de ser militares, portaban en sus manos fusiles de alta calidad y la manera de avanzar me recordaban mis años en Yamagata. En varios segundos pensé en pillar a uno de ellos por la espalda y degollarlo sutilmente, pero mi instinto de supervivencia me obligó a huir como una rata cobarde escaleras arriba y refugiarme con el resto de mis compañeros, al fin y al cabo yo era una y ellos eran tres con armas de fuego.
Los tenía en los talones, pero mi agilidad y mis movimientos me ayudaron a ascender sutilmente sin levantar sospechas.
¡Joder! Un tirón, que buen momento. ¡Mierda! Me han escuchado y he delatado mi posición. Subí los escalones como pude pero al forzar la pierna me estaba haciendo cada vez más daño. Oí claramente como uno de los hombres comunicaba por radio que estaban persiguiendo a uno de nosotros.
En ese momento me di cuenta que eran ciertas las palabras de Ira. Se me ocurrió lanzar una de las pequeñas “bombas carta” que suelo llevar en los bolsillos internos de mi chupa (por algo siempre la tengo puesta, nunca se sabe cuando alguien que va a sentar encima de la chaqueta sin querer y en respuesta una explosión y consecuente semanita de escocimiento) unos pisos más abajo para que uno de los hombres que me estaban persiguiendo bajase y así quedarme con uno para mi solita, entonces si que podría entrar en acción.
El plan no me salió bien del todo, al tirar la mini bomba el ultimo de los hombres que subían miró hacia abajo y luego hacia arriba, pero tonta de mi, me quedé asombrada de lo bien que calculé el lanzamiento y me quedé con la cabeza asomada por la rendija de las escaleras, con lo cual me vieron.
Llegué al cuarto piso a duras penas donde se encontraban mis compañeros. Decidí ascender un piso más para ganar distancia. De repente veo como se dirigen hacia mi Corredora y Jana que me informan sobre la situación. El resto del grupo se encuentra dentro del piso de Mijail con una barricada hecha en la puerta, de manera que cuando los dos hombres se dirijan al piso nosotras les cojamos por la espalda.
Ofrecí mi apreciado y caro Bokken a Corredora y le pedí a Jana que me prestase una de sus dos pistolas, ya que yo no poseo ningún tipo de arma de fuego. El plan no funcionó como nosotros pensábamos. Escuchamos un tiro del interior del piso de Mijail, pero los militares no acudieron a el como pensábamos. Decidimos descender al cuarto piso y dirigirnos a la casa de Mijail. Ya en el rellano, Corredora tiró del brazo de Jana y consiguieron ponerse a salvo, pero desgraciadamente yo no fui tan rápida y una de las balas que disparó el militar impactó en mi hombro izquierdo y caí al suelo medio inconsciente. Gracias a dios Nick me arrastró por el suelo y me puso a salvo. Pasados unos instantes, veo como por el suelo rueda un bote metálico, en ese momento identifiqué lo que era, un bote de humo. Al principio pensé que era gas lacrimógeno, pero cuando estalló comprobé que no me ahogaba al respirarlo. Mi estado de semiinconsciencia me impidió decirlo en alto, mientras Corredora gritaba bomba. En un acto heroico, Nick rompió con sus propias manos la puerta de la casa que teníamos al lado y me ayudó a ponerme a salvo. Cerró la puerta, pero aún así entró algo de humo en la casa. Dentro de ella se encontraba la señora de la casa gritando como una histérica, pero no la hicimos ni caso, yo no tenía los ánimos como para tranquilizar a una vieja bruja, habiendo recibido un balazo en el hombro y perdiendo tanta sangre. Nick me intentó hacer un torniquete para no perder más sangre y cortar así la hemorragia, algo es algo, aunque no vi demasiado espabilado al chaval, me da la impresión que no tiene demasiadas luces.
Perdimos la localización de los chicos y no conseguíamos escuchar nada al otro lado de la puerta. Al cabo de unos instantes escuchamos un tiroteo y algunas de las balas como impactaban en las paredes, temí lo peor.
De repente comencé a oír sirenas de la policía que se acercaban al edificio. Supongo que la vieja bruja llamaría a la policía asustada, tenia que haberla noqueado, no me gustan los testigos, pero no estaba en condiciones de hacer nada, mas que cagarme en la puta madre que parió al impresentable del militar, le tenía que haber metido un shuriken por el culo cuando pude.
Los militares se retiraron y nosotros escapamos, Nick me cogió en brazos y bajamos a toda prisa a coger las motos y largarnos de allí cuanto antes. Ya a salvo, mis compañeros trataron de recordar algún lugar de fiar donde me pudieran sacar la bala sin dar explicaciones. Finalmente Lobo recordó un lugar y fuimos hasta allí. Creo que durante el camino perdí algo la consciencia, había perdido demasiada sangre. La operación fue muy dolorosa y las condiciones sanitarias y de higiene eran realmente pésimas. Procuré no moverme demasiado y dejar trabajar al “profesional”.
La operación no duró demasiado, pero a mi se me hizo eterna. Me aconsejaron guardar reposo, así que pensé en ir a mi casa, pero Nick ofreció su casa para que descansase y así vigilar por si algún otro militar le da por hacernos una visita, así que fui a su casa.
Los muchachos al parecer iban de “compras” y posteriormente dormirían en un hotel por miedo a que les encontraran en sus casas.
miércoles, 30 de mayo de 2007
Por Qué ..?
Sabía que hoy algo iba a ir mal, lo sabía... No sé por qué ... pero estaba segura, sí.
Todo empezó con la visita de Ira en el T-100. Por un lado me alegré de verle, sí, pero por otro.. después de tanto tiempo... Sé que en el fondo sigue echando de menos la banda, siempre será un Viento Rojo sí, pero... aquella visita no era una simple casualidad... algo iba bastante mal.
Y así fue. Al poco de su llegada tuvimos que salir de allí corriendo, sí del T-100 que es como nuestra casa... pues nos perseguían, venían a por nosotros! No sabíamos exactamente quién ni porqué... pero salimos de allí y fuimos para casa de Lobo. Allí, Ira nos siguió adviertiendo del peligro que corríamos...
Él está seguro de que alguno de nosotros ha hecho algo, algo gordo, no una simple "gamberrada de pandillero", no, si no algo bastante grave como para enfurecer a alguien importante, alguien con "poder"... Pero quién?
No sé cómo puede dudar de Corredora, y de Lobo.. ellos no. Lo sé. Pero hasta duda de Gas.. de nuestro Gas.. y él... no, prefiero no hablar de él. Todo ha ido de mal en peor desde aquello..
Ira aún nos estaba hablando cuando vino Rick a decirnos que quien nos perseguía eran Los Volcanes...Sí, Los Volcanes nos buscaban... y ahora iban a casa de Mijail! Tenemos que avisar a su padre...
Cuando subí con Lobo y Corredora al piso encontramos a unos de los Volcanes muerto, y a Mijail con el arma en la mano.. No había rastro de su padre.
De repente, Ira nos avisó de que subían dos "Volcanes" más, el había conseguido despitar a uno.
Pensamos cómo hacerles frente. Finalmente montamos una barricada en el piso y Corredora y yo les tenderíamos una emboscada desde las escaleras.
Estaba claro, ese día no teníamos suerte. Al irnos a las escaleras encontramos a Miky, la habían oído subir... el plan fallaba: Ahora venían por nosotras, no iban a ir al piso!
Avisamos a los chicos del contratiempo. Justo después oímos un tiro.
Corrimos escaleras abajo... "No, los chicos tienen que estar bien", pensé, "No pueden haber herido a Lobo, no."
Tan preocupada iba y a la vez asustada, lo admito, que si no fuera por Corredora ahora no estaría aquí, pues nada más aparecer nosotras nos dispararon. Ella, siempre atenta a todo, me agarró y me puso a salvo. Pero a Miky no le dió tiempo a reaccionar, el tiro impactó en su hombro, menos mal que Nick la sacó de allí.
Pero eso no era todo. Nos tiraron una granada... por un segundo pensé "podría usarlo", pero Corredora, que aún no me soltara, me llevó hacia atrás y nos alejamos de allí advirtiendo a los demás.
De repente todo estaba lleno de humo. Entramos otra vez en el piso y abrí las ventanas, con el tiempo justo para resguardarnos de los tiros que venían desde la puerta.
Tras el estruendo de la ametralladora, comenzaron las sirenas.. y casi al mismo tiempo, los Volcanes huyeron de allí.
Nosotros hicimos lo mismo y fuimos directamente a que le curaran la herida a Miky.
Nick se quedó con ella, y los demás fuimos con Ira. A pesar de todo, yo creo que sigue siendo el mismo... Para mí siempre será un Viento Rojo.
Ira nos llevó a un gran almacén donde pudimos reponer nuestras armas y luego nos trajo aquí, a este hotel.
Ahora estoy esperando a Corredora para irnos a dormir. Estoy con Lobo y con Mijail en su habitación. Pero no, Lobo no se da cuenta de lo asustada que estoy... necesito que me diga que todo va ir bien, que me protegerá... pero no, no se da cuenta... a veces me pregunto que veo en él...
Haré caso a Corredora... Un día él se dará cuenta y todo irá bien.
Mierda...
Joder Gas, ¿en qué cojones nos has metido? ¿Que tenías tu que ver con las putas corporaciones y porqué nos has metido a todos por medio? Esa chica te conocía... y no era del barrio, eso lo puedo asegurar. ¿Qué narices pintamos nosotros, con los Yamagata? Debe haber algo que no me contaste hermanito, algo por lo que tú has caido, y ahora, quieren hacernos caer a nosotros como hicieron caer a papá y mamá. No pararé hasta descubra quién está detras de todo esto. La pequeña Jana, Mijail, Corredora, Nicky... que pintan ellos en todo esto? Descubriré tarde o temprano de que va todo esto, y alguien lo va a pagar... y muy caro.
Resucitando
Joder... Hoy lo he vuelto a hacer, no digo que haya estado bien porque hay cosas que no se pueden justificar, pero lo cierto es que me ha gustado. “Tiembla, asfalto”, decía entre dientes mientras me lanzaba a lomos de mi moto a la caza de aquel pandillero, “he vuelto, papá Ira está aquí”.
Los chicos se salvaron por los pelos, por fortuna no hubo bajas en sus (mis) filas, pero sí heridos. En el fondo no son más que eso, unos chiquillos, pero ¿acaso no lo fui yo también?
Por primera vez en muchos años he vuelto a sentir el sabor de la sangre en mi boca, el olor del miedo ajeno, el delicioso y estremecedor sonido de los huesos del enemigo al romperse bajo la presión de mis manos. No sé qué cojones se me ha podido pasar por la cabeza para atreverme a saltar desde mi moto en marcha sobre aquel desgraciado, aunque lo supongo, supongo que por un momento pensé que tenía veinte años y no este cuerpo atrofiado por las drogas, los licores caros y las comodidades que da el dinero. Ah, por cierto, aquel pobre idiota se meó encima cuando me vio volar con las manos extendidas hacia su cuello, un mal día para salir de casa, pobre niño, ¿por qué te has metido con papá Ira?
Viento Rojo ya no es lo que era, está claro, pero esta noche casi deja de existir para siempre si no llego a advertirles de la llegada de los Volcanes, ¿por qué habré tardado tanto en hacerlo? No sé qué puede haber producido esta situación de acoso y derribo, o sí, quizá, pero hay cosas que los chicos no deben saber porque no las comprenderían. Los hombres jugamos a unos juegos y los niños a otros, eso siempre ha sido de la misma manera y en esta ocasión no cambiará. Los he llevado de compras y por sus caras supongo que nunca habrán soñado con ver tantas armas juntas, aunque bueno, sólo son herramientas, todo son herramientas, lo que realmente importa es la mano que las sostiene y las mueve, nada más.
Estoy en una cama de hotel, duchado y relajado después de una noche que parece proceder de mi pasado más salvaje. No me he tomado mis drogas para dormir, porque hoy dormiré otra vez como ellos, como un niño. Mañana el huracán habrá levantado los lodos del fondo de las aguas y veremos lo que ocurre, desenterraremos muchas cosas, y puede que entre ellas esté Ira.
Moviendo los hilos 1
hace bipbipbip para mí
nebulosa información
que se mueve en la matriz.
Jajaja.
Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien, qué fácil es manipular a los Volcanes. Unos semáforos cerrados en calles con tráfico, unas cuantas patrullas con ametralladoras y ¡voilà! Ribera llega antes. Y ni siquiera sospechan nada.
De todas formas, voy a mandar una patrulla al bar, que esos tíos son capaces de cargarse la moto de Ribera y eso no entra en mis planes; aun no, al menos. Todo y todos deben estar en su sitio.
¡Ah! Salen por la puerta de atrás, claro. Como esperaba. Veamos... ¿Peotr Stolinov? Sí, necesito a alguien de confianza para que lleve un paquete, y un amigo común me ha dicho que eras mi hombre. No, no, nada inmoral. Buena paga. Ajá. Las direcciones de recogida y destino le van a llegar en diez minutos por email. Mírelo. Sí, vale, adiós.
Vale, veamos... ¿Jonathan "Plancha"? Un amigo. Cállate. Los tíos que buscas están en la casa de Stolinov. Que te calles.
Ahora veremos cuánto tarda Mijail en darse cuenta.
Jajaja. Bueno, ahora a mirar. Ya está el escenario preparado, solo faltan los actores.
Pantallas y teclados
son mi amor de metal
mientras pasan a mi lado
los datos de tu historial.
Jajaja.
Querido Gas:
Hace ya dos meses y aún muerdo la almohada por las noches. Lobo y yo hemos jurado venganza y puedes estar seguro de que no descansaremos hasta lograrla. La pequeña Jana también lo ha hecho, pero sabes que es por Lobo más que por tí. No importa, yo sola lo haría aunque me fuera la vida en ello. Desde que te has ido tu hermano no es capaz de salir del agujero aunque hace todo lo que puede y Jana intenta animarlo pero ya sabes como son, tímida ella y lento el... pero siguen bien; todos seguimos bien. Nick, Miky, Mijail, Lobo, Jana y yo seguimos yendo al T-100 (y no puedo ver el rincón sin morderme el labio) a intentar olvidar, pero yo no quiero olvidar, lo que quiero es venganza. Ayer apareció por allí el viejo Ira, después de tanto tiempo. Imagínalo Gas, sigue exactamente igual: taciturno, elegante y con la cara más seria que hayas visto sobre este mundo de agua. Estuvimos hablando y nos dijo que sentía mucho tu muerte, pero que esta vida conlleva ciertos riesgos. Casi tuvimos que arrancarle un "alguien os persigue" y sólo empezó a apresurarse cuando oyó ruido de motos en la calle.
Ira cree que has hecho algo o que alguien de Viento Rojo ha hecho algo para enfadar a alguien muy grande (¡corporaciones Gas!) y que ese alguien nos quiere ver muertos a todos. A todo Viento Rojo. Tu eras el único que sabía algo sobre mí y Disalia, pero creo que eso no puede haber provocado que mi ex-corporación nos quiera ver muertos. O quizá sí... quien sabe, a veces las cosas son más grandes de lo que parecen, o más pequeñas. El tiempo lo dirá.
Pero ayer, Gas, tuvimos que salir pitando del T-100, huyendo delante de los Volcanes. Fuimos a tu casa. Duele hasta mirar las paredes. Allí Ira acabó de contarnos sus sospechas: cree que alguno de los Viento Rojo ha hecho algo suficientemente grave como para que una corporación quiera vernos muertos. Cuando llamaron a la puerta nos asustamos bastante, pero era Rick, el camarero del T-100 alertándonos sobre los Volcanes y diciéndonos que habían ido a buscarnos a casa de Mijail. Temiendo por la vida de su miserable padre, nuestras motos volaron sobre los canales hacia su casa, aunque yo comencé a mover mis hilos (no te sorprendas Gas, sabes de qué trabajaba y cómo trabajaba) para verificar si mi asunto con Disalia podía haber provocado esto. Así que llegué un poco tarde. Ira estaba en la calle hablando por teléfono y me indicó el portal con una mano. Subí. Miky estaba en el portal, escondiéndose, pero escuché un tiro y subí corriendo sin importarme nada. Cuando llegué arriba encontré la puerta forzada y a un Volcán gordo con un fusil agarrado tirado delante del baño de Mijail, que tenía la pistola aún en la mano. Rápidamente, los vecinos comenzaron a moverse por el edificio y se oyó llamar. Mijail fue corriendo y mantuvo una conversación con una vecina que quería entrar en la casa a ver si el chico estaba bien. Tuvimos que usar el viejo truco de "¿Vas a venir cariño?" para que la vecina, roja como la grana, dejara a Mijail en paz. Entonces todo comenzó a pasar demasiado rápido. Sonó el teléfono de Mijail e Ira nos informó de que tres Volcanes más se dirigían hacia el edificio alertados por el disparo. Decidimos hacer una barricada en la entrada de la casa y tenderles una emboscada en la escalera. Cuando Jana y yo salimos hacia la escalera con esa intención encontramos a Miky, que subía cojeando por la escalera diciéndonos que uno de los tres había visto a Ira y había salido tras él. Subimos un piso pero nos oyeron. La emboscada había fallado. Llamé a Lobo y les dije que salieran del piso. Oímos un tiro. Los Volcanes bajaron y nosotras decidimos bajar también para presentar batalla. Íbamos hacia una muerte segura, pero mejor morir luchando que huyendo, ¿no Gas?. Al llegar a la planta donde vivía Mijail, tuve el tiempo justo de agarrar a Jana y tirarla al suelo conmigo, pero el tiro de los Volcanes impactó directamente en el hombro de Miky. Sangrando, cayó al suelo semiinconsciente. Nick apenas tuvo tiempo de apartarla de la línea de fuego. Antes de poder levantarnos, Jana y yo vimos acercarse una granada rodando por el suelo. Tuvimos el tiempo justo de gritar "¡Granada!" y echar a correr hacia el piso de Mijail. No miré qué hacía el resto. Sólo Jana y yo, aún agarradas, corríamos desesperadamente. Escuché la detonación y, sorprendiéndome de seguir viva, miré hacia atrás: ¡humo!. Recordaba haber visto una ventana al final de ese pasillo, así que tiré el palo que me había dado Miky un rato antes para defenderme. El cristal se rompió y entré en el piso justo a tiempo de escuchar una ráfaga de balas impactando contra la pared. Entre el caos, oímos sirenas. Los Volcanes también las oyeron porque de inmediato hubo una tregua tácita y todo el mundo salió huyendo del edificio.
En los arrabales del barrio, donde fuimos a que un matasanos curara a Miky, Ira nos informó de que había atrapado a uno de los Volcanes y le había logrado sacar que trabajaba para una corporación, pero nada más. Mis pensamientos comenzaron a bullir y encajar. Mucho más tarde, esa misma noche, Ira nos llevó a un almacén del puerto a armarnos a costa de Punitive, la corporación para la que él trabaja. Luego, ya pasadas las tres de la mañana, fuimos a un hotel donde nos alojamos e Ira nos dio la última charla sobre tener cuidado y a ver quien ha hecho algo. Al irnos a dormir y con la disculpa de ir a llevar la ropa a la lavandería del hotel, dejé a Jana con Lobo y Mijail y volví a hablar con Ira en solitario. Sabes, Gas, que los secretos que tengo con Viento Rojo son para salvaguardar a la pandilla, pero quizá ha llegado la hora de aclarar un poco las cosas. Le conté a Ira que yo había trabajado para Disalia y que todo el mundo sabía que había "huído" de ellos y me había refugiado en Viento Rojo, pero que mis problemas con Disalia no tenían por qué salpicar a los chicos y que si Disalia quería ver a alguien muerto era a mí solamente. De todos modos, insinué que estaba moviendo hilos para obtener información y que él sería el primero y único en saberlo: ambos conocemos muy profundamente el mundo de las corporaciones y sabemos que el secreto y la información es el mejor seguro de vida. Es mejor que Lobo, Jana y Mijail no sepan nada aún. Supongo que Nick acabará oliéndose algo, pero si llega el momento de contárselo, ya veremos si lo haremos.
De momento, Gas, por esta noche estamos seguros aquí, en el hotel, y aunque no puedo ir al callejón a llorarte, sabes que las sombras entre los edificios y los desperdicios llevados por el viento es un ricón del corazón. Cuando amanezca, llamaré a mis antiguos conocidos en Disalia y haré funcionar la vieja máquina otra vez. Te echo de menos Gas, todos lo hacemos.