Joder... Hoy lo he vuelto a hacer, no digo que haya estado bien porque hay cosas que no se pueden justificar, pero lo cierto es que me ha gustado. “Tiembla, asfalto”, decía entre dientes mientras me lanzaba a lomos de mi moto a la caza de aquel pandillero, “he vuelto, papá Ira está aquí”.
Los chicos se salvaron por los pelos, por fortuna no hubo bajas en sus (mis) filas, pero sí heridos. En el fondo no son más que eso, unos chiquillos, pero ¿acaso no lo fui yo también?
Por primera vez en muchos años he vuelto a sentir el sabor de la sangre en mi boca, el olor del miedo ajeno, el delicioso y estremecedor sonido de los huesos del enemigo al romperse bajo la presión de mis manos. No sé qué cojones se me ha podido pasar por la cabeza para atreverme a saltar desde mi moto en marcha sobre aquel desgraciado, aunque lo supongo, supongo que por un momento pensé que tenía veinte años y no este cuerpo atrofiado por las drogas, los licores caros y las comodidades que da el dinero. Ah, por cierto, aquel pobre idiota se meó encima cuando me vio volar con las manos extendidas hacia su cuello, un mal día para salir de casa, pobre niño, ¿por qué te has metido con papá Ira?
Viento Rojo ya no es lo que era, está claro, pero esta noche casi deja de existir para siempre si no llego a advertirles de la llegada de los Volcanes, ¿por qué habré tardado tanto en hacerlo? No sé qué puede haber producido esta situación de acoso y derribo, o sí, quizá, pero hay cosas que los chicos no deben saber porque no las comprenderían. Los hombres jugamos a unos juegos y los niños a otros, eso siempre ha sido de la misma manera y en esta ocasión no cambiará. Los he llevado de compras y por sus caras supongo que nunca habrán soñado con ver tantas armas juntas, aunque bueno, sólo son herramientas, todo son herramientas, lo que realmente importa es la mano que las sostiene y las mueve, nada más.
Estoy en una cama de hotel, duchado y relajado después de una noche que parece proceder de mi pasado más salvaje. No me he tomado mis drogas para dormir, porque hoy dormiré otra vez como ellos, como un niño. Mañana el huracán habrá levantado los lodos del fondo de las aguas y veremos lo que ocurre, desenterraremos muchas cosas, y puede que entre ellas esté Ira.
3 comentarios:
Muy interesante Papá, muy interesante... haremos que se mueva el lodo y quizá encontremos algún tesoro de antes de la guerra...
No estaría nada mal, pero entre todo este torrente de pensamientos cruzados, he de confesar que a veces siento cómo el viento arrastra una voz cruel, y nos habla de máquinas...
Es nuestro destino Ira, la Máquina se esconde tras todo, no lo sabías? Pregunta a Jack, es sabrá explicártelo mejor.
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